Aquel calor humano de antaño

Fue el primero de la saga y el que me iniciaria en este peregrinaje



Anochece y es hora de encender la lumbre, decía mi madre. Al poco tiempo, mi padre llegaba del campo y había que ayudarle en la descarga de aperos y recolecciones; entonces, dábamos de comer a los animales, cerrábamos las puertas y nos reuníamos, todos, frente a la chimenea. A todo esto, no faltaba el siempre eterno “puchero” donde se cocinaba alguna cosa para comer de caliente. Colocábamos las trébedes y en la sartén de tantos y tan buenos sabores, se freían patatas, pimientos o lo que terciase. ¡La familia reunida en el hogar formando aquel semicírculo mágico que ahora añoro y vale la pena recordar!
Usábamos unas sillas bajitas, la mayoría heredadas y otras remendadas con la nueva pita. Los sitios estaban jerarquizados y todos queríamos el rincón; al menor descuido, allí estaba yo.Mientras la cena se preparaba, aprendí matemáticas, sumando precios de terneros o conejos, y alta economía, con las fluctuaciones de las cosechas; de relaciones sociales, poniéndote a la última de lo que por el pueblo se decía; la literatura y viajes los ponía el abuelo con sus historias que luego comparé con las que me enseñaban en la escuela. ¡ Alta filosofía fue cada momento vivido en aquella asamblea frente a las hogueras de mi infancia !
......................................................................   C O N T I N U A

6 comentarios:

Nereag dijo...

a mi me encantaba cuando ibamos a casa de mi abuela, todos alrededor del fuego con un chocolatito caliente en invierno y escuchando la radio

que recuerdos más bonitos

Anónimo dijo...

Brasicas dijo...
Lo bueno de escribir bien es que el lector hace suyo lo que lee. En este artículo las vivencias del escritor son un poco las vivencias de todos, no son vivencias en un pueblo concreto, sino que son vivencias de "la vida en el pueblo"...¡Si es que hasta la chimenea de la foto me recuerda la de mi casa!
Gracias por el relato y espero poder leer otro pronto.

Anónimo dijo...

¡Que relato tan bonito ha hecho!!!por unos momentos me parecia estar en el pueblo alrededor de mi lumbre..Enhorabuena,Francisco y muchas gracias por hacerme revivir esos momentos....un saludo Juany desde Alicante

Anónimo dijo...

Karras dijo...
Que barbaridad ha habido momentos en los cuales creía que estabas describiendo mi casa. Que lucidez narrativa posees Francisco espero que nos obsequies con más artículos proximamente. Un saludo

Anónimo dijo...

Miguel Moreno González dijo...
Francisco: Dices que echas de menos aquel calor humano de antaño y sin embargo a nosotros, con tu relato, nos le has devuelto. Sólo por eso: Muchas gracias.

Anónimo dijo...

simplemente maravilloso!!!! que ratico mas bueno he oasado recordando eso que tú exolicas tan bien animo y suigo esperando que me sorprendas con esos relatos llenos de calor humano. BIEN, BIEN!!!