El MATACERDO


     En aquellos tiempos en que las tareas de campo dictaban el devenir de las estaciones y los tiempos, la Matanza ocupaba, sin duda, un lugar destacado. 

      Eran tiempos de vivir de lo que daban los bancales, algún jornal y los animales que compartían una casa de labranza típica en una sin   par granja para la subsistencia.

      Cuidábamos de ellos y alimentábamos, lo que era en muchas ocasiones una carga como aquéllas que nos ayudaban a transportar. Vendíamos o cambiábamos al tratante de turno. Su calidad era el orgullo de la casa y su enfermedad nuestra tragedia. Muchos terminaban en la  mesa con motivo de alguna celebración o la llegada de algún  notorio visitante.

           Caballo, mulo o burro, dependiendo de la categoría, entraban y salían  para las faenas; buenas gallinas ponedoras; aquella vaca que con suerte daba algún ternero; muchos conejos y puede que alguna oveja…Y lo que no podía faltar: el cerdo. Lo suyo era poseer una buena hembra que diera muchas camadas ¡Menuda faena cuando había que llevarla al macho para que la montara! . Aún lechales se vendían para conseguir pagar  el veterinario y el pienso y si  el precio era bueno hasta para adquirir una cabra para la matanza.. No todos pues se reservaba uno que solía ser el que por pequeño habían rehusado. Comenzábamos  su engorde  alimentándolo  con manzanas, remolacha, patatas delgadas y peladuras varias  en un eterno caldero que nunca faltaba en los fuegos de aquellas casas y que se le servía mezclado con el salvado producto de  la molienda.
       
.....   C O N T I N U A...............

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ánimo con el proyecto.Todos tenemos buenos recuerdos

Anónimo dijo...

Estoy estudiando el tema para un trabajo en la Universidad. Podría pasarme el artículo completo?. Ahi va mi correo para poder contactar...

Francisco Torralba lopez dijo...

Lo completo