COSAS QUE YA NO VEO EN CHELVA

Les añado el siguiente artículo que andaba en el cajón de sastre de las cosas relacionadas con mi pueblo



Y en estos mis quehaceres de ir y venir al pasado, humilde intento de refrescar la memoria con lo de antes, daré, hoy, un particular repaso a las cosicas que fueron, y que ya no veo, en nuestro pueblo.
Y comienzo por la fotico, de cuando los domingos tocaba mudarse y acudir a los toques de misa. Las mujeres, como estaba mandao, con el obligado velo y la “silleta” de idem si lo requería. O cuando las veías con la cesta a la cabeza y “rodilla” trajinando con la masá semanal o las pasticas, no faltándoles nunca aquel delantal de los mil y un usos, camino del horno o del lavadero público. Sin olvidar, a los hombres con aquella pana mil veces remendá y calando boina, mocador o sombrero.

Y a estas que me convierto, otra vez, en aquel chiquillo en pantaloncicos cortos subiendo a escape las calles, por entonces de tierra, acudiendo a la escuela al los sones de la canción del Colacao o del diario nacional de las dos y media.. Allí tocaba formar, ante aquellas banderas y con aquellas canciones, en tiempos de pupitre, tintero, carterica de cartón y enciclopedia; leche de los americanos, merienda de aceitesal, separación de niños y niñas y nombres de maestros míticos como don Arturo, doña Teresita, el Ortas….

Y ya me veo, de nuevo, haciendo los mandaos, entrando y saliendo de aquella farmacia de toda la vida en la carrera o en la plaza los Puercos; de la paquetería de las Curritas, del tío Antonera, la Tía Maria Antonia, la tienda de las Ollerías y del Arrabal; del estanco del Portal del Pico, los herreros, el horno de la Cuesta Palacio, las tramuceras y turroneras...

Al punto, hecho en falta los juegos con mi cuella en aquella cárcel, futbolines y la biblioteca en la plaza.; el trinquete de detrás de la iglesia y el tejemaneje que nos traíamos acarreando zarzales o rastrojo para las hogueras de la Purísima o san Jaime. Aquel campo de fútbol y encuentros que fue pasando del Huerto Roto a la carretera, al cuartel, Torrecilla viejo y finalmente donde es ahora. El hacerse arcos con ligonero, canutos para las caícabas, mil cosas con cañas y poner cepos. El distraer nuestro “azogue” con el aro, el tejo, caliches, tebeos, recortables y soldadicos; raticos en las heras, piscina del río y pozo triángulo; teleclub, Hogar Parroquial, Academia y OJE

Y parece que fue ayer cuando contemplaba aquellas calles, en un sin parar, cada uno a su marchica, entre dimes y diretes pero de casas siempre abiertas, dispuestas al auxilio y de oficios como el botero, correcher, o el tío Máximo que to lo arreglaban.. De tanto en tanto, aparecía el ceiquero que cobraba en grano, tratantes y ambulantes como el estañador, afilador, porcelanas; cuando no el bando de alguaciles y guardas de campo; faltas de tráfico y aparcaderos, sólo algún carro, sidecar, Simca o 600, de uvas a peras.

Salgo a dar una vueltica y a meterme en el café de la Posá y del Quinito, el Avenida y el Jamalop, el cine Charandel y el terraza Park del Chimi; acudo a ver la tele del Condenao y comiendo cacao y tramuzo me voy al bailar a la Piscina, disco del Galeras o la de la carretera. A to esto, pasan veraneantes, asileras y colonias y oigo los belenes que se montaban con matapuercos, sofritos y celebraciones a base de mariquitas y chocolate. Marcho de farra con la pandilla y a pelear mozas en Tuéjar, los piques con los de otros pueblos y a prepararme pa la cordá.

Y rememoro escenas como la de la Gitana en su esplendor, la luz del tío Rogelio, con sus apagones y tener que echar mano de la velica o candil y la Carrera con su san Antón; el ir a esperar la Chelvana que venía “caramulla” hasta en la baca tras el obligaico trasbordo del trenet en Liria y pasar las curvas de la Salá y puente del Benajuay. Ver qué nuevas nos traía la Juanita o a replegar el paquetico que mandaban con el tío Juanete, el Ordinario. Memorables visitas al barbero con aquellas máquinas, pesar con la romana y darle al molinillo para preparar la malta y el tomar limoná o zarzaparrilla eligiendo entre flor de Valencia, El Siglo o Casera. Embobarnos ante la cartelera, primeros anuncios y programas y canturrear canciones que nos dejaron huella.

Y no me dejaré de nombrarles el rodalico de costumbres que marcaron época como la de toda la familia delante de la lumbre y sentaos en aquellas sillicas de enea; las cubiertas llenas de cosechas y embutios y las orzas con sofrito y el aceitecico pal año. Aquéllas, ahora chocantes, de denunciar por trabajar los domingos, esperar 2 horas por la digestión , la alpargata justiciera y los remedios caseros de purgantes y palico de té; la gaseosa Nacional como único refresco, el que te pesaran fideos y galletas y las latas de sardinas y membrillo; el amasar pa toda la semana y llevar al horno la llanda con patatas o pasticas o la cazuela de arroz El traje gris de la comunión y tener que ayunar antes de tomarla. La foto de escuela, las monas con longaniza huevo duros y magra y el salir pitando pa coger sitico en la Agüelica o en el Remedio. Tener párroco y vicario, sacristán y campanero, Santa Misión y convento…

También, echo en falta, un porrón de imágenes más, hoy de color sepia por desaparecidas, como la de la fábrica de harinas y al lao, el viejo matadero, el muladar y típicas barracas. Aquella radio Chelva, la centralica de teléfonos y balsas Somera y de la Mortera. Aquellos matarifes, capadores y enterrarse en tierra. El Taller de la quenk que primero estuvo en el Abrevador y las cuevas de champiñones o de arena pa fregar en Espes o la Gitana. Chelvanos emigrantes y madereros, o que iban “allábajo” a trabajar en el arroz, la naranja o la patata La tan llevada botija que hasta en la salida del Remedio camino de Ahíllas se ofrecía y la susodicha, carretera que estuvo asfaltá sólo hasta el km. 4 durante años. Aquellos grandes ganaos por doquier y las cabricas montesas. Las albarcas y las zapatillas de plástico… ¡Tantas cosas!

Parece que fue ayer… ¿te acuerdas? Pero estate tranquilo que como dice el anónimo: “El tiempo puede llevarse todo, menos los recuerdos. Y estos, son un tesoro que en el corazón guardas” Sirvan de acicate pues, si te parece, para que tú, lector, añadas a la lista otras que guardas en tus adentros.

Fco Torralba

3 comentarios:

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