SEAS BIENVENIDO

¡RECORDANDO TANTAS COSAS!
CON UN POCO DE NOSTALGIA Y UN MUCHO DE REENCUENTRO CON NUESTRA INFANCIA
¿ME ACOMPAÑAS?

LA BANDA MUSICAL DE CHELVA POR TARRAGONA

          Los días 26 y  27 de Noviembre la Sociedad Musical Santa Cecilia de Chelva  estuvo por Tarragona. Venía a cumplir así, con el premio de haber sido invitada por Catalunya Caixa a dar un concierto en su auditorio local, como merecida ganadora en el prestigioso Concurso Internacional de Bandas de La Sénia.

         Tras el viaje,  las 3 escuadras , en sus respectivas Chelvanas, los herederos de Inchivilis, renombrada Selva, por el  Augusto  César, llegaban a la capital Tarraco , siglos después,  desembarcando su poderosa y pesada maquinaria musical  para rendir homenaje  a la civilización romana en “notas de germano” entre ambas ciudades. Bienvenida, ensayos y toma del lugar en paseos a “tocar ferro”  al Balcón del Mediterráneo, paseo por la Rambla hasta la Plaza de la Font ( como siempre, tras el agua). La noche trajo sus misterios y  testigos afirman verlos, como a ningún otro antes, animar la movida tarraconense ,sin aún explicarse de dónde les venía tanto aguante al tiempo que con pesar los tenían que echar de muchos sitios por pasarse de la hora de cierre.
          A  la mañana, visita muy especial a los principales monumentos facilitada por Fco Zapater, actual regidor de éste Ilustre Ayuntamiento. Numeroso grupo de padres y acompañantes de esta Banda  que es un ejemplo de participación y unión  de toda la comarca en triunfal pasacalle que hasta por momentos eclipsaba la media maratón que por aqui se celebraba “Mira que hemos estado en siticos y habíamos oído hablar de ella, pero la verdad es que no nos imaginábamos lo `precioso que es todo esto”,opinaban  y repetían, más o menos, Embelesados atendían las explicaciones del particular guía en un circuito a medida muy diferente al clásico de turistas sin cansarse de vueltas y escaleras, de más de 3 horas;.

             Comida  de confraternización con los chelvanicos tarraconenses :Juan Miguel el Juanete, Paco el Zapater,éste servidor de ustedes y  Marta Cervera hija de un chelvano que fuera maestro por Villaseca y Cambrils, junto a la Alcaldesa  y Concejal de Obras  de Chelva que tampoco podían faltar a tamaño evento.

            A la tarde, el concierto que quedaba  enmarcado en el programa, ya un clásico, de las dos bandas ganadoras en las dos categorías de dicho concurso  y la anfitriona. modelo de excelencia catalana. Entre piezas, escuchaba sabrosos comentarios que les traduzco: “ Qué bien…me han gustado más…han sido los mejores…” También descubría cómo los nuestros tenían que apretar los aplausos  para no quedar atrás de aquel público que mostraba clase y resultaba entendido.

           Y las apreturas del escenario  y tener que volver en la madrugada venían a estallar en  sonrisas de oreja a oreja de los jóvenes y hasta de los más veteranos; de abrazos y parabienes de la comparsa  y  de la Junta por el .deber cumplido. Oís lo bien que se lo habían pasado, el buen regusto de boca que les había dejado   y las promesas de volver con más tranquilidad en el futuro.
          
            Fue una ocasión única para los chelvanos que por aquí vivimos, para  volcárnos, como estaba mandao, en atender a nuestros  paisanos. Todo un gozo teneros aquí, ver la Chelvana aparecer en la plaza Imperial y hotel Ciutat de Tarragona y deciros hasta pronto, pidiéndoos, de corazón, echar un traguico en el  abrevador, por nosotros.

          Acabo, permitiéndome el  lanzar un reto a estos laureados gladiadores forjados en las arenas de  tantos circos y dorremifasoles: Al año que viene a volver a participar a la Sènia y ya en la 1ª categoría que tal como vais, seguro ´que ganáis. Tenéis la mejor gente, sonáis como soles y por aquí dejáis un año glorioso que queremos repetir.

         ¡Hasta el año que viene, pues! Eso, si Dios quiere. Y que Santa Cecilia  os guarde.

Francisco Torralba Lopez

DICIEMBRE 2011

Me he reencontrado con este tema que ha vuelto a emocionarme

VER EN YOU TUBE 



Recuerdo mi niñez

Grupo SantaBarbara


ecuerdo mi niñez,
nunca la olvidaré.
Recuerdo mi niñez,
mi ayer feliz.

Recuerdo mi niñez,
ya no regresará.
Buenos amigos
que no volverán.

Una vieja calle,
allí nací.
Recuerdo mi casa,
yo jugaba en el jardín.

Días en la escuela.
Y junto a mí,
estaban mis padres,
me enseñaron a vivir.

Recuerdo mi niñez,
nunca la olvidaré.
Recuerdo mi niñez,
mi ayer feliz.

Recuerdo mi niñez,
ya no regresará.
Buenos amigos
que no volverán.

Sueños de aventuras
que quizás pudieron más tarde,
convertirse en realidad.

Lágrimas y risas malgasté.
Amores tempranos
que no supe comprender.

Recuerdo mi niñez,
nunca la olvidaré.
Recuerdo mi niñez,
mi ayer feliz.

Recuerdo mi niñez,
ya no regresará.
Buenos amigos
que no volverán.

Han pasado los años.
Yo fui niño una vez.
Sólo me quedan recuerdos
y deseos de volver
a ser como ayer.

Recuerdo mi niñez,
nunca la olvidaré.
Recuerdo mi niñez,
mi ayer feliz.

Recuerdo mi niñez,
ya no regresará.
Buenos amigos
que no volverán.

Recuerdo mi niñez,
nunca la olvidaré.
Recuerdo mi niñez,
mi ayer feliz.

Recuerdo mi niñez,
ya no regresará.
Buenos amigos
que no volverán.

Noviembre 2011

* Ante todo, el RECUERDO a los seres queridos por encima de los modernos Halloween


 
* Llegaron las deseadas lluvias y esperemos que las setas a los montes

* Gracias a nuestros seguidores y muy especialmente a las loas del paisano serrano de la Tuejanica

* Y entre las muchas ideas que vuelan por la red, debo confesarles. amigos,  que: 
- Odio que me despierten preguntando si estoy dormido.
-  Que tambi´çen este servidor ha tirado de la puerta cuando ponía claramente “empujar”
- Que también dije "trae, que tú no sabes!!" y yo tampoco supe
- Que uso el móvil como linterna
- Que me quedo dormido delante de la tele, ¡Ea!
. Que cuando me llaman aun contesto "YO"
- Que ójala tuviera por la noche el sueño que tengo por la mañana.
- Que me he muerto 111.111.111 veces por no haber reenviado cadenas de e-mails.
- Que también digo NADA cuando me pasa ALGO.
. Que siempre se me cae un calcetín cuando llevo un monton de ropa a la lavadora
 -Que aún no tengo facebook ni twitter ni nada de eso.¡Cómo lo oyes! 
- Que sí, que el dinero no da la felicidad  pero, ¡ da un gustirrinín el poder gastarlo!
- Que lo veo negro entre crisis económica y de valores pero digo las palabricas del abuelo : "Aún estoy pa dar guerra mucho tiempo, je, je"

Id al tanto y con cuidaico - ¡Y que Santa Lucía nos conserve la vista, compadres!

Octubre del 2011

- Nuevos amigos y enlace: Latuejanica
- Gozo dar ver las numerosas visitas de todas partes (ver el mapa correspondiente)
- Otra vez gracias por vuestros ánimos.

Como colaboración destacada del mes, copio los sentimientos del ayer que desde lo más profundo del alma arrancan sones ,  cantos poéticos del alma, de nuestro amigo y tocayo Enrique Latorre Civera (Torres)
 Tiempos de Ayer

Parece que fue  ayer

o que nunca ha sido,

arando con el macho

o en la trilla  con el trillo.

Parece que fue ayer

pateando los caminos,

pensado paso a paso

cual sería mi destino.

Las tareas del campo

marcaban el día a día,

la siembra, la siega, la trilla

la poda, la almendra, la oliva.

En el carro con el ato

para las noches de queda,

camino de las Veinticuatro

para recoger la oliva.

En las pajeras durmiendo

con mantas de retales,

para paliar los fríos,

los fríos invernales.

Parece que son historias

de tiempos muy lejanos

pero están ahí

si estiramos la mano.

Asociación Cultural Las Alcublas

AQUEL IR A LA MASÁ DE ANTAÑO


 El úlrimo de mis relatos...
 Costumbres y palabras de un tiempo y un lugar

Aquel ir a la masá de entonces
Ésta  es otra de esas  costumbres arraigaicas a la tierra, hoy ya en desuso, que viene de los tiempos del blanco y negro y  las caballerías. Ir a la masá, expresión rancia que la mayoría  ni entiendan y que  otros habrán ya olvidado  en su  vieja arca de la cubierta. Si  por aquel entonces de mucho bregar en el campo,, a mano y sólo con ayuda de animales,  esta faenica de tener que acudirr, durante días, a la aldea , pedanía o secano más alejao fuera  el Mar de Aliaga o  Alcotas, Mozul o el Plano, Valseco o Bercita…   era  sin dudarlo, la reina por su mucho penar e iba primerica en la tanda .Un ir i venir con sumo esfuerzo, de sol a sol y penuria de comodidades: Una  empresa que tiene su contender con los andaluces en su cortijo ,catalanes a su mas, o los sefarditas en su incansable éxodo.

            Pa ilustrales el tema, esta fotico  que  se me antoja  de entonces y resulta sacá hace unos días  cuando dando una vueltica por aquellos siticos de mi infancia y juventud como la mejor máquina pa  echar un vistazo en el tiempo y así rememorar sentimientos, tuve la suerte de toparme con la estampa. En volviéndola gris y llevao por las musas  me paice que ése a la grupa es mi padre y ya me veo montao en el otro macho  iniciando uno de aquellos  antológicos viajes  que empezaban  enfilando la cuesta .
            Arreo de esta traza, al viejo mulo del recuerdo para que aligere con nuestra pesá cargica de la memoria. que buena falta hace. Y , comienzo…

            Nos hemos levantao con las gallinas Madré hizo la masá y le pegó un tiento al pernil; sacó de la jarra y metió cosas en la cesta. Mientras,  padre estuvo replegando herramientas y  afilando corbella; repasando tiros  y bencejos  y dándole bramante  a las talegas; apilando alfalfa y dejando avío pa días pa los animalicos.  Estábamos de marcha pero na de  maleta ni ir mudaos, al contrario cualquier pial bastaba.  Esta vez no era cosa de irse a la siega o patata de allá abajo y na de Chelvana o Juanita- La manta a cuadros  de los antepasaicos, serón hasta los topes  y allá que nos íbamos  pa unos diícas y hasta a saber para cuando.

                Nosotros la teníamos en Ahillas así  es que inevitable era la subida al Remedio  a los  sones del repique de las herraduras con el asfalto: Deseguida, comenzaba con mi letanía de preguntas azuzaico por mis deseos de saber de chiquillico : Papa cuéntame otra vez  de cuando tú … . Embobaico  me iba  enterando de sus historias, de cómo le tocó la guerra con su quinta del biberón; de sus azares de mozo y la mili por los Mandriles; del abuelo y   que si en Chelva tal o cual cosa.  Na más llegar, después de la ayuda de algún atajo, tragico de agua de la botija que  el ermitaño ponía en el cruce y sorteando  alguna que otra ventisca helá del pico, tocaba descargar las cosicas en la casica . Ésta, era un simple refugio con su patio de entrada a lo corral de ganao pero en pequeño,  plantica baja  con pajar y establo y unas escalericas por las que  me enfilaba a escape  al primer piso, Allá  destacaba el logar , al laico  una gran jarra y cantarera  y  una puertica que daba a un diminuto cuartico que lo dedicábamos  a despensa. Poníamos, como estaba mandao,  el pan y lo perecedero en la gran orza, nevera de entonces; metíamos arroces y garbanzos en tarros de barro   y  replegábamos  los  cuatro  trasticos    pa guisar  pa pasarlos por el frijo. Darle una escobá con aquella de enea que se me antojaba gigantesca y hacer viajes a la fuente pa traer agua que por supuesto allí  de corriente  no había. Tampoco retrete que cuando apretaba tirabas de corral o ibas a la era próxima. Y  a oscuras, solo el candil, la lumbre y las velas rompían algo las foscas así es que llegando la linterna  aquello era el acabóse.
               
              Tirar de saco de merienda al mediodía, chusco y cualquier cosa,  y sólo cuando ya oscurecía volvíamos a aquel redil. Con las borregas habíamos salio y con ellas regresábamos en un sin par reloj  con el que ni nos acordábamos de los toques del campanario. Dar de beber al mulo, llenar pozal y botija y tirar pa la casa donde  hacer de caliente.  Patatas con caldo y pimientos con sardinas, sartená de arroz con patata y bacalao o puchero de barro con lo que cayera. En la espera, delante de la chimenea,  más charreta y velás  a la luz de aquel chisporroteo con sus luces y sombras. Que hasta había que  escusar aceite o mecha candilera y por supuesto  las fuerzas  por lo que prontico nos íbamos a la cama. La susodicha  venía a ser  un  apaño en el suelo de paja y ropajes  varios. Sintiendo a lo lejos a los bichos me dormía. Olor a  heno y  estiércol, refrior de la noche y  la mojaica  del  rogío del alba

             Iban pasando las jornadas sin los voceríos de la  arradio, bandos  de turno y casi sin ver a un cristo salvo el ratico del atardecer en la fuente cuyos caños  llamaban a retreta . Esperaba el aparear y las cuellas de la vendema pa oir  coplas y alcahueterías varias con las que animar las horas. Recuerdo al tío Francisco y a los Arandas... Entre tanto callaico trajín aproveché muy bien aquellas palabricas de  aquellos mayores  de poca labia pero que atesoraban enciclopedias de experiencias. Cuanto más duro era el trabajo  me salían con aquello de : Tú estudia galán, si no ya sabes… ¡Vaya si seguí la cartilla!

                 Las faenicas que tocaban y a destajo que aquí la mida eran los días de labrar y acudir tol mundo  al zafarrancho de las  las recolecciones  hasta amprando  bestias y aperos si hacía falta  Grano que vendíamos al almacén del trigo y al Furo o que haríamos servir pa pagar rentos y guardar pal año. La uva a los cubos y a Tuejar. Mucho ir arrastraos  pero  ninguno se hacía rico, repitiéndose una y otra vez, como toda la vida se había hecho…

                 Ir al Tascón  a quitar piedras y hierbajos. hacer las orillas,  y arreglar desaguisaos al  arramblar el agua unas  tablas. larguísmas , con más de una rocha e islotes de monte y ribazos que dos por tres se venían abajo. Me hundo otra vez por aquellos surcos en sazón con mis  albarcas o esparteñas y a rodales vengo a atascarme; hago caricas  viendo comer  al mulo cardos y a mi padre arrancándolos con la mano; espero ansioso la señal de subirme pa tabletear imitando al Ben Hur ése

                 Tras la labrá venía la siembra y en éstas que  voy echando un hilico  de simiente siguiendo la estela de mi padre y su aladro y de tanto en tanto, arrojar guano. En las parás, bozal pa comer el macho y del mejor grano que el pobre se lo había  bien ganao.

                Con el verano y su calorín tocaba la siega al ritmo de las chicharras . Polainas y delantal, sombrero de paja  de ala ancha, pañuelo al cuello, la barza pa la corbella de segar  y la  zoqueta y nosotros, los chiquillos , y mujeres, recogiendo espigas, acercándoles  a los hombres la botija y bencejos, atando y apilando garbas.  LLegao el turno de la trilladora  tocaba acarrear. Mejor de noche con tal de que no se desgranara la parva así que  tuve que espabilarme pa quitarme las legañas, no liarme con la soga de marras e ir al trote subido a las varas. Hacinas en las  heras que compartíamos entre varios vecinos pero hacía tiempo que aquí ya no se trillaba a la vieja usanza y era cosa de aquel armatoste de madera y hierro  tirada por un tractor de los Taure  que la remataba en un santiamen.
                
                 Así hasta que sobrevino el Grupo y las máquinas cosecharían el fruto sin tanto esfuerzo y penurias aunque aún echaríamos algún jornal pa sembrar, ya a manta, o  arreglar cajeres y bancales.
       
                  La cepicas de viña en los Pinos Altos eran otra cosa. Mientras padre serpenteaba entre las tablas o podaba nosotros esporgábamos, hacíamos los tronquicos, arreglábamos las hileras y replegábamos sarmientos. Supe de clases de uva, injertar y  luchar contra las plagas con mejunjes  con los que solfatábamos ayudándonos de  aquel fuelle de  azofrar o una simple telica metálica Con la vendema la aldea hervía de gente que como nosotros iba cortando con aquel honcete , más tarde la tijera sería la repera, y arrastraba capazos y banastos hasta abocarlos en aquellas alportaderas  que ristras de burros, machos y caballos llenando los caminos  venían a confluir en aquella  gigantesca lona  que iba acumulando la producción, y era mucha,  de toda la aldea . Después, unos camiones la bajaban a los Cubos o  la coperativa  de Tuéjar dejando regueros de mosto en las curvas de la carretera. Por el día el lorenzo que bien le pegaba y a la hora de parar pa comer  nos refugiábamos en aquella centenaria carrasca donde más de una vez coincidíamos con otras cuellas  y se sesteaba Claro que  había moscas  pero aquéllas te respetaban  y sólo los tábanos  importunaban  a las sufrías caballerías pero de mosquitos nada.
                
                 Unos poícos banastos se salvaban de la romana y la venta  yendo a parar al lavadero donde veía a mi padre chafar hasta convertirlos en un mejunje  que decía levantaba a los muertos y que mi madre sacaba  pa levantar ánimos a lo kina san clemente . Apartaba también, algunos racimicos escogíos ; la de colgar, como decía  que iba tendiendo de los clavos de la cubierta junto a melones  pa ir tirando de ellos hasta las Navidades.

                 En rematar las faenicas  volvíamos al pueblo, cansaos  pero la cuesta abajo ayudaba. Pasando las Lomas, había que aprovechar el viaje, cargica de estiércol de monte, piñas o pinaza pa encender y pa casa.

                Haciéndome mayor y  ya estudiante, aún  hice el viaje  pa ayudar en lo que podía. Aquellas idas y venidas a la masá se fueron diluyendo en ráfagas de  acudir a la vendimia y echar días al grupo. Los hijos habíamos volado, y mi padre y su mulo pasaban al retiro. El tan deseao Mercao Común exigía arrancar la viña y las cosechadoras se comían las ganancias. Vendíamos las cepas y las tablas  pasarían  a yermas. Fue el principio del fin  en  donde  la casica  era el testigo mudo que resistiéndose al abandono  aún aguardaba nuestra vuelta. Años más tarde volví  a traspasar su puerta, como visitante,  acompañado de mis hijos a los que di cuenta de mil y una historias sobre ella. A nuestro alrededor objetos y cacharros llamaban la atención: la chaqueta de pana de mi padre, aquellas zarrias, aun paja fresca  amontonada, la orza cuartea… Al viejo tascón le habían crecido matas y pinos y casi ni le reconocí; de la  viña no quedaba na  y la carrasca  lloraba savia… La nostalgia que se me hizo carne viva y tardé mucho en volver a aparecer por alli 
               
             Esta primavera lo hice  y un montículo solar es lo que queda de la casica. El reñal y la hera es un moderno patio con su barbacoa, los corrales se han convertido en señoras casas  con sus alcantarillaos y postes eléctricos. Los artistas han dado un nuevo impulso a la aldea… ¡De todo aquello que les contaba casi no queda nada!

            De ahí mi canto  para airear a los cuatro vientos  que aquello no fue  un sueño y sí las batallitas del abuelo  que se regaron con muchos sudores  y  costaron muchas lágrimas a sus antepasaos. Aquello sí que era penar, como dicen los más viejos del lugar. Una vida muy mala, muy esclava pero esa era la vida como dice mi tía Ramona ¡Sea éste el homenaje que merecen tantos sin sabores!

Francisco Torralba Lopez
Tarragona, julio del 2011

JULIO 2011

  

Vuelven a publicar artículos de éste que suscribe en la prestigiosa revista internacional Palabras Diversas. Concretamente en el número 30, apartado  Puntos de Vista, del 15 de JUlio del 2011.

 

             Pongo el hilo:

http://www.palabrasdiversas.com/palabras/home.asp


 

Éste, tu blog, queda enlazado con el 
periódico digital de La Serrania...