ENTRADAS INCOMPLETAS

 Algunos escritos quedan incompletos al estar trabajando en su recopilación para la próxima publicación de un libro que espero tener listo pronto.

Ruego disculpas al respecto



AQUELLAS NUESTRAS MELODIAS DE ENTONCES

 


                  Entre las raíces de mis recuerdos guardo, como no, las tonadas y canciones de nuestro particular repertorio de antaño en un popurrí de mezclas que compartirlas   con ustedes quisiera. Convirtiéndome en el pinchadiscos de uno de aquellos memorables guateques, rebuscando entre la colección de cintas o vinilos  y metiendo  la moneda en  la gramola, les invito  a  menear el esqueleto con aquellos compases que ya resuenan: “No has de sufrir si escuchas de mis quince años el cantar. Y ausente estés de las cosas que mi  adolescencia fue a soñar... Bienvenidos a éste especial Cuéntame. Recuerdo mi niñez  nunca la olvidaré... en el baúl de los recuerdos... pues que la nave del olvido no ha partido... Ey, Macarena, ¡aah!”

              ¿Se acuerdan? Eran los  éxitos de los 60-70-80, hasta si me apuran del 90, en la lista “hit pareid”  de éste su   aprendiz de locutor  entre  música disco  o pop... No dudaría  en volver  a empezar, a mi manera , que nos queda todo el tiempo del mundo ,"Maibaker", en un mundo que no ha parado  de girar ... A  los sones de mi guitarra  como hombre del piano , hijo del "rocanrol" rebuscando en el rastro de aquellos discos de oro o platino, las  grabaciones de nuestra  memoria .Y  con balada de trompeta saltemos a la pista  a lo Travolta. bailando pegados en la fiesta de Blas salvando la distancia  entre "Mavie" o  porompeando el  te amo y te querre hoy igual que ayer,  en días del arco iris y listas de principales.

           Tiempos musicales aquellos hartos de coplas y pasodobles que daban paso a  estilos diferentes: pop, rock, funk, soul... Con tal rica cascada de ritmos nos dejábamos llevar como buenas marionetas en su cuerda . Éramos  tan jóvenes y faltos de idiomas por aquel entonces que las reproducíamos en un “chau chau” vinieran de New York o Pekín, en submarino amarillo subidos a la  "Beatlemania" o más allá de los Pirineos. Las ondas de la radio  daban cuenta de cantes de toda la vida  esperando   los discos dedicados de Cada canción un recuerdo y descubríamos nuevos sones con los  "melenudos" del momento. La tele  nos hacia memorizar letanías infantiles entre los Chipitiriflauticos, sus payasos, Heidi o la bruja Avería.... Anuncios, hoy  nada igualitarios  y saludables de coñacs, tabaco, señoritas  vendiéndonos mil cosas...lanzaban sus mensajes que imitábamos cual cotorras.  Una y otra, con sendos programas musicales que resultaron una suerte de enseñanza y  tenernos a la última: Escala en hifi, Aplauso, 300 millones,... Y supimos del  playback, los shows y refritos, el bum de la Sabina... Su obligado cumplimiento para celebrar eventos y Nocheviejas entre vuelve a casa del Almendro y las muñecas de Famosa.

           El cine agrandaba sus leyendas. En aquel auténtico Cine de barrio dábamos la bienvenida a mister Marshal aupando a jóvenes talentos y promesas como la Marisol o Joselito. O  con películas hechas a gloria de las figuras del momento: Imperio Argentina, Raphael, Rocío Durcal ¡El futbolista Julio  pasado a cantante y los cantantes como Serrat haciendo pelis! La filmoteca que también se rendía a los compases del momento

         Entre Eurovisión y los sellos musicales, mayoritariamente foráneos éramos invadidos en sucesivas olas de música italiana,  francesa, latina y artistas que venían  a  "pegarnos" palabrejas e indumentarias.  Aquí cabía todo, campeones en  ritmos y ganas y nuestro mercado resultaba de tal fama que muchos extranjeros cantaron en español: Abba, Mat  Monro, Adamo, Demis Roussos, Aznavour... Algunos hasta echaron sus raíces con nosotros como Albert Hamond, Georgie Dan, Carrá o  Aguilé...

         Tocar en un grupo era el sueño de muchos jóvenes hambrientos de reproducirlas y versionarlas como nadie. Calles y plazas eran el altavoz perfecto para verbenas, "varietés" y giras. Vivimos grandes y antológicos festivales: Wostock,  isla de Wight, Benidorm  o San Remo. A nuestros oídos  igual nos llegaba lo más nuestro que la paz y amor hippie, el gospel de Viva la Gente  y  el "In de Navy"

         Pusieron en nuestras  manos vinilos y "elepés" de artísticas carátulas, los discos de la Mirinda y los pósters que enganchábamos en  nuestros cuartos. Los cassettes y las cintas de 8 pistas, las gramolas en el bar o en los futbolines. Los primeros radiocasetes ....


C O N T I N Ú A------------

AQUELLOS AZARES DE ENTONCES HOY CASTIGADOS


             En ésta mi encomienda de relatarles de nuestra memoria  y antes de verme castigado al rincón por  los actuales influencers y gurús de lo sostenible, lo políticamente correcto e inclusivo, vaya el presente relato, confesión de nuestros pecados de entonces. El decálogo de penitentes reos de una época que reconociéndolos espera de sus Señorías, sabia indulgencia. Con su venia, comienzo           

            Primero. Confesarles  el ser analfabetos-as  en lo del culto al cuerpo. La mayoría nunca fuimos al gimnasio  que ni los había  y el deporte sólo lo coleccionábamos en cromos. Nos sobraba  con la "magnesia", mote que le dábamos a la educación física, que por entonces consistía en obligadas  tablas gimnásticas a toque de silbato luciendo camiseta imperio y pantalón corto. Friquis  y en total fuera de lugar con los diseños y ejercicios chic actuales, no cabe duda. De la salud nos decían que la delgadez era insana  y signo de pasar hambruna y enfermedades; en cambio estar rollizo era saludable. Beber era bueno y nos haría mejor sangre y unos machotes que hasta teníamos el kina san clemente que daba ganas de comer. Por supuesto que fuimos castigados y  no con una sino varias  pandemias: la viruela, rubéola, meningitis pasando por vacunaciones al trapo que daban calenturas  y marcas.   Remedios y remiendos varios: un trenque lavarlo y  mercromina, cataplasmas del curandero de la calle y sudar  en la cama. Leche con coñac, brebajes del boticario, los supositorios certeros o las inyecciones con mayúsculas. Lo de ir al  médico  sólo en casos muy graves que por algo le llamábamos  el matasanos.  La Higiene no pasaba de ser una  asignatura. Pero no faltaba el baño semanal en el  barreño aunque con agua justa y jabón casero; colonia y cambio de muda con aromas de almidón, naftalina  o  hierbas del armario.

            Segundo. Nuestro vicio por el tabaco. Es que  fumar molaba y el cine y anuncios así  lo contaban ¡Si hasta el Carpanta de los tebeos  pa comer no tenía pero la colilla no le faltaba! El primer cigarro, en pandilla, aún imberbes y a escondidas fue nuestra gran  revolución Hacerlo delante de tus padres  la gran emancipación. Los porretes  eran cosas de hippies y estaban en otra onda, conste.  Quedaron memorables colilleros del coche a tope y  fumeteo en la disco o el de después de eso que tú sabes  y mejor sabe. Disculparán el eufemismo y la ironía que delatan nuestra aprendida  jerga para escapar de las censuras. Fuimos marcados a fuego  entre los humos de cigarros liaos,  celtas, ducados e ideales. Con boquilla, más finos y rubios pasándose a  cigarrillos. Tabaco  negro, hechos  por nuestra Tabacalera  desplegando bandera  y  aquellos mecheros  que delataban clase y poderío.

             Tercero. Lo salvajes que resultamos y que los animalistas nos perdonen. Tengan en cuenta que convivíamos con ellos y era normal que en nuestro primitivismo los explotáramos  trabajando o que acabaran en la sartén, en aquellos rituales de la matanza  del cerdo, cabra, conejo o gallina.  De compañía   como mucho el gato y porque ahuyentaba los ratones. Tenían perros sólo los cazadores, los pastores o los señores para guardar sus mansione...................................

...............................................................


C  O  N  T  I  N  Ú  A.....................................

LA CORDÁ DE CHELVA

 AQUELLA "CORDÁ" DE CHELVA


              Chapoteando en mis recuerdos me vienen a la memoria  aquellas noches mágicas de fuego pirotécnico con sus cascadas de chispas y truenos a mi alrededor. No, no era la "despertá"  al tratarse de la noche, ni una "mascletá" nocturna; tampoco un castillo de fuegos que son en el aire y tan espectaculares. Tampoco una traca y eso que la de mi boda fue memorable al hacer salir a la gente en una Tarragona  asustada para acabar con la frase "un valenciano que se casa". Todo un detalle de mi tío de Chirivella que me honró e  hizo saltar, orgulloso una lagrimica ¿Serán los petardos de San Juan ya que ando por tierras catalanas? ¡Que va! La comparación resulta odiosa al quedar flojos de pólvora por mucho  "correfoc" y folclore que traigan......

-----  C O N T I N Ú A.....


PUEDES ESCUCHARLO EN MI PODCAST 

      https://anchor.fm/francisco-torralba/episodes/LA-CORD-DE-CHELVA-eqhfo1


  

            O VERLO EN MI CANAL YOU TUBE

https://www.youtube.com/watch?v=vHeDKnfxTeM



AQUELLAS CARTAS DE ENTONCES


               En aquellos tiempos que no había ordenadores, ni móviles, ni tablets ni whatsapp... casi ni teléfono y que rara vez salías del terruño o viajabas, te contaré cómo nos las apañábamos para comunicarnos con  los que estaban lejos: Mandándonos cartas y postales

             En su recuerdo me veo otra vez, en el ajetreo de la calle  parando el juego al divisar el carterón y la gorra del cartero para acudir presto a ver si traía nuevas de mi hermanico por Valencia o de mi padre en el arroz de la Albufera o  de siega por las Castillas. Le trae cartica a la tía Manuela de su hija emigrante por Francia  que me toca leérsela  rodea de la vecindá.  Y parece que vuelvo a ser aquel estudiante  de  pantalones de campana  esperando diera la hora para  ver si  en cartería  tengo nuevas de  mis novietas  o familia y la suerte de tener paquete de  buenas viandas . ¡Toda una lotería diaria ! Y ya estoy subiéndome  a la litera  de la camareta del cuartel para mejor "jipiar"  en el barullo  que rodeaba  al  cabo postal  que  grita nombres  para ver si esta vez al menos pillo la pedrea ¡ Pero na de na!  Me consolaba llevándoles la correspondencia a mis alumnos analfabetos o ganándome algunas perrillas que otros me ofrecían por escribirles frases y poemas  amorosos. ¡No era lo mismo!  Luego fueron las esperas por obtener respuestas a mis demandas de empleo y  el saber de mis seres queridos tras  marchar  a trabajar fuera. Casado y padre de familia calmaba mis ánimos  que ya tenía teléfono en casa aparcando cada vez más lo de abrir el buzón para ver si me había llegado algo  y comprobar que  todo eran facturas o propagandas.

 

             Permitan que vuelva al momentazo de tener carta, con su sobre, sello y matasellos, ver tu nombre y dirección sintiéndote tan importante. Reconocías al que te la mandaba  por su puño y letra y que daba su dirección al reverso como remitente por si llegaba el caso de devolverla. La palpabas por si llevaba algo que siempre podía ser fuera billete, flor y mil cosas. La olías reconociendo las esencias del pueblo, el perfume de la amada, el calor de la lumbre... 

-------    C O N T I N U A----------

¿CUÁNDO LLEGAMOS ? (audiocuento)

 Es una  versión actualizada y relatada a manera de cuento de uno de mis relatos  con el que participo en el CUENTANTON de Chelva ,un festival de narrativa oral. Viene a contarles a nuestros hijos y nietos la memoria histórica del pueblo.  

https://anchor.fm/francisco-torralba/episodes/CUNDO-LLEGAMOS-eotihc